Ayer tuve que emplear el recreo de la tarde dominical, para aclarar a algunos de mis novicios unas dudas que les surgieron. Me preguntaban qué había de malo en una novia que se va a casar y que está embarazada, y si yo condenaba esta actitud o la actitud del que los bendecía. Me hace gracia, porque parece que no quieren entender lo que está tan claro; pero no obstante, me dediqué a explicarles el porqué de mi extrañeza ante tales actitudes.

Partamos del hecho de que nunca se ha escandalizado la Iglesia de que una pareja de enamorados que haya estado conviviendo, decidan recibir el santo sacramento del Matrimonio. Bendito sea Dios.

Y nunca se ha quejado la Iglesia de que cuando ellos tienen ya descendencia o la están esperando, decidan igualmente casarse. Jamás he conocido a ningún sacerdote que haya hecho problema de esto o que los haya condenado explicitamente. Muy al contrario, la Santa Madre Iglesia (que siempre ha sido misericordiosa y comprensiva, incluso antes de estos tiempos que vivimos), les ha acogido gustosamente; porque no cabe duda de que es la reparación de una situación pecaminosa, tal como es la convivencia antes del Sacramento. Acogida exactamente igual a la de cualquier pecador que se arrepiente.

En mis tiempos de juventud, la Iglesia casaba a estas personas por la puerta falsa, sin trajes de boda blancos, pues se suponía que el sacramento cristiano había que recibirlo (si nos atenemos a la doctrina de siempre), en pureza y castidad. Al menos eso es lo que Dios desea, se nos decía. Por supuesto que ya sabemos que pocas veces era así en realidad, pero se guardaban las formas, para guardar el valor y la santidad del Sacramento. En estos tiempos actuales, parece que ya no se tiene esto tan en cuenta. Y no me parece mal, pues tampoco hay que exagerar las cosas. Muchos se casan por la Iglesia después de haber cohabitado varios años, o estando esperando un bebé, o teniendo el bebé ya bien crecidito. Y se casan de blanco y por todo lo alto. A mí esto no me escandaliza, con los años que tengo encima. Y lo comprendo.

Pero es que mis novicios no comprenden muy bien lo que yo quiero decir, aunque no les culpo. Por eso les he explicado bien el significado de la fotografía que añadí a la última charla que tuve con ellos.

Es que estas situaciones, aprobadas y muchas veces celebrada por miles de sacerdotes, sin problema alguno y sin resquemores, no la puede hacer el Papa. No la puede hacer, porque el Papa es el garante de la auténtica doctrina y tiene que dar muestra de ello. Y una imagen del Papa, antes de casar a unos cuantos matrimonios, bendiciendo a algunas de las novias que YA están embarazadas, transmite el sentido de que el matrimonio cristiano ES eso.

Y no es eso.  Y precisamente es el Papa el que tiene que dejar bien claro lo que es la doctrina y el sentido de la doctrina. Y no dar lugar a ambigüedades. Por eso les he explicado a estos novicios perplejos, que yo no tengo nada que decir sobre si se han  confesado, si están en pecado, o si hacen mal en casarse. Lían las cosas los pobres, porque enseguida entran en disquisiciones que solamente están en su mente, deseosa de polémicas.

Afortunadamente, les he podido ilustrar mi explicación con otro suceso que saltó ayer mismo a la prensa: El Papa asiste por sorpresa, como un fiel más, a la misa que se celebraba en la capilla de San Pío X en el Vaticano y como un fiel más, se puso en la fila de la comunión para recibir la Eucaristía.

En principio, todo parece muy bonito. Pero desde mi punto de vista, el Papa no debería hacer eso, pues transmite inmediatamente la idea de que asistir a una Misa es lo mismo que celebrarla. El Papa celebra todos los días la Santa Misa en su residencia y se supone que ya ha comulgado. No tiene por qué recibir de nuevo la comunión, a no ser que tenga causas graves. Porque eso transmite la idea de que se puede trivializar la Comunión. Desde que era un Oblato, me enseñaron que para un sacerdote no hay nada más grande que celebrar la propia misa y solamente en casos de enfermedad o imposibilidad, se tiene que contentar con recibir la Sagrada Comunión. Está en esto incluido todo el Misterio de la Santa Misa.

600x800xFB_IMG_1440316900860.jpg.pagespeed.ic.kjDKHUM38dAdemás de eso, el Papa ya no hace nada por sorpresa. Y si se pone en el primer banco, menos todavía. Su condición exige -mal que le pese-, que todas sus acciones aparezcan inmediatamente en la prensa y sean analizadas con lupa por los comentaristas. Un Papa asistiendo a una misa de otro sacerdote, mezclado entre el pueblo, puede ser muy guay, pero desmerece la Institución del Papado y bombardea la doctrina. Esta aparente actitud humilde del Papa, bombardea el sacerdocio, la jerarquía y la misma comunión. Débilmente, suavemente, pero la bombardea. Y con esto no estoy queriendo decir que esté en pecado, que sea un Papa falso o que se tenga que confesar, como algun los novicios malévolos querría hacerme decir. No entro en las intenciones-

De ahí que digamos que una foto dice más que mil palabras. A ningún Ministro de Hacienda se le ocurriría hacerse una foto -sonriente-, con los defraudadores de impuestos que se han arrepentido. Los perdona, los exculpa y punto. Pero sobra la foto, porque la naturaleza humana fácilmente deduciría de ahí, que se puede defraudar a Hacienda porque no pasa nada. Y a ningún politico del mundo se le ocurre hacerse fotos con terroristas arrepentidos, pues se entendería fácilmente por la gente, que no pasa nada y que todo da lo mismo. Se les perdona o se les exculpa y ya está. Pero no es necesaria la foto. Digo yo.

Esto lo saben muy bien los políticos, que pagan un montón por tener asesores de imagen. Se juegan todo con estas cosas. Y calculan consecuencias, beneficios o peligros.

Y esto lo sabe el Papa Francisco. Y lo mide bien. Por eso no hemos visto nunca al Papa asistir a alguna Misa Tradicional (que las hay), o recibir a alguno de los conocidos tradicionalistas para bendecirlos, o visitar algún convento de estricta clausura, o conceder entrevistas a algún periódico de corte tradicionalista, o hacerse fotos con seminaristas de sotana.

Y comprendo esta actitud del Papa, porque él sabe muy bien (a diferencia de mis novicios), que el día que se hiciera esas fotos, inmediatamente serían interpretadas por todos, como que el Papa está a favor de la Misa Tradicional y que promueve los seminarios tradicionalistas, o que no solamente se deja entrevistar por ateos y comunistas, sino por periodistas tradicionalistas y de derechas. Y eso evidentemente no le interesa. Y está en su derecho.

Los políticos saben muy bien que las fotos que se publican son las que les interesan a ellos. Y tienen medios para hacerlo. Y es que efectivamente, trasmite más una imagen que mil palabras.

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