Algunos de mis novicios salieron hace unos días para Cracovia. Pidieron permiso al Padre Abad para irse de peregrinación a la Jornada de la Juventud y éste les dijo que no sólo se lo concedía, sino que también él se iba con ellos, con lo cual les aguó la fiesta, que diga…el peregrinaje.

Los jóvenes, que quieren viajar en plan espiritual y ascético, no son partidarios de que el Padre Abad vaya con ellos, porque en su presencia no pueden mortificarse y disciplinarse como es debido y tenían planeado. Así que los avispados aprendices de monje, tuvieron que plantear rápidamente una alternativa que impidiera que el despistado Abad les acompañara en su veraniego y austero programa. Ni cortos ni perezosos, dijeron que habían pensado hacer una marcha de 100 kilómetros de santuario en santuario, provistos solamente de pan y agua, encontrarse con novicios (y novicias, claro) de otros conventos y monasterios, y todos juntos (y juntas) llegar a la estación final de Cracovia para dar la bienvenida a Francisco. De esta manera, pasando por Praga y llevando la Cruz a cuestas, irían rezando rosarios y viacrucis hasta el final. Solamente el agua fresca de los arroyos del camino sería su sustento, hasta la bendita reunión con los jóvenes y Francisco.

El Padre Abad, que es de los de cerveza en ristre, hizo un gesto de repugnancia que todos los novicios interpretaron como señal de victoria. El resultado final ha sido que han comenzado el viaje ellos solos y Su Paternidad se reunirá con ellos en Cracovia, porque él no puede caminar tantos kilómetros, por su edad y condición. Y mucho menos bebiendo solamente agua. No obstante, los novicios le han dicho que si acaso en Cracovia no los puede encontrar, que no se preocupe que ya volverán ellos por su cuenta, porque quizá estén terminando alguna meditación y no puedan tener encendido el whatssap, que ya se sabe que hay que tenerlo siempre apagado durante los actos litúrgicos, según dice la nueva Regla Actualizada de la Orden, que se aprobó el año pasado.

Así las cosas, todo quedó como debía quedar. Ellos por su lado y el Abad por el suyo. La verdad es que las peregrinaciones deben ser muy estrictas. Y más si son de jóvenes (y jóvenas).

Estaba yo observando toda la jugada maestra desde mi sitial de monjes jubilados. Desde allí, vemos, oímos y nos reímos. Aunque no somos muchos, particularmente mi viejo condiscípulo Fray Malaquías, mi otrora administrador Fray Peseta y yo mismo, nos divertimos mucho. Por supuesto, Fray Malaquías aprovechó en seguida para decir: Esta es la última Jornada. Ya podéis aprovecharla bien y confesaros al volver. Y Fray Peseta, siempre con su eterna manía: Veremos por cúanto nos saldrá este peregrinaje y cuánto cuesta el agua de los arroyos desde Praga a Cracovia.

Realmente hace mucha gracia oir decir que estos jóvenes van de peregrinación. Y más todavía cuando se les proporciona desde las organizaciones más dispares la famosa mochila del peregrino, que lleva una serie de artefactos inútiles que supongo se quedan en casa antes de salir. La Conferencia Episcopal Española, tan preocupada ella por la juventud y su formación catequética, les ha regalado más de 6.000 Biblias-para-jóvenes para que las lleven a cuestas. Ni que los jóvenes fueran tontos. Solamente con las tabletas, los samsung, los androis y los móviles de última generación, llevan ya más biblias y más internetes que todos los obispos juntos. Y seguro que llevarán más cosas de cuyo nombre no quiero acordarme, por si acaso.

La verdad es que estas Jornadas, tan sabiamente inventadas por San Juan Pablo II (que en gloria esté), son efectivamente Jornadas para la Juventud, pero nada de peregrinaciones. Son Jornadas de Turismo. Francisco las llamaría el turismo del encuentro, porque desde luego se van a encontrar muchos (y muchas) por allí y en los aledaños. Eso lo sé yo, que fui cocinero antes que fraile. Un solo vistazo a los inmensos campos de peregrinos y peregrinas durantes las multitudinarias misas de Francisco, es suficiente para ver el ambientillo de celebración del Santo Sacrificio, aderezado de cancioncitas modernas y rimbosas. Aunque, -todo hay que decirlo- no creo que este año lleguen a las mareas ridículo-episcopales de Río en 2013. Por supuesto que todo Obispo que se precie, se deja por unos días su amada Diócesis y se larga a Cracovia. Más que nada para acompañar a sus fogosos jóvenes y sacerdotes talluditos. Los pobres Obispos, ya se pasan todo el año en sus sedes, bien encarrados sin salir de allí, por lo que les vendrá bien un cambio de aires.

A mí se me antoja que esto no es el verdadero catolicismo, sino un show de proporciones monumentales. Si un extraterrestre aterrizara en ese momento en la Tierra, pensaría que la doctrina católica estaría exitosamente implantada en el mundo. Cuando en realidad, nunca ha estado peor la doctrina católica que en este momento.

Por poner un par de breves y enjundiosos ejemplos: por muchas palabras bonitas que diga Francisco sobre el matrimonio en estos días de euforia juvenil, todos sabemos que el matrimonio católico está herido de muerte hace años y que últimamente ha recibido una estocada de proporciones monumentales con la Amoris Laetitia (así dicen ya muchos expertos que no tienen nada de sospechosos de herejía). De la misma forma, hablar de la importancia de la vida desde la concepción ante el gobierno polaco, único que todavía no ha cedido a la presión del aborto, es muy bonito. Aunque todos sabemos que se recibe en el Vaticano a notables promotores del aborto. Que se lo digan a la Bonino y otras especies.

Si a todos estos jóvenes peregrinos se les hiciera la radiografía de su catolicismo, veríamos si esta elación y exaltación juvenil está en pleno acuerdo con la doctrina católica. Yo creo que sí que es verdad lo que cantan en plena cresta del entusiasmo: esta es la juventud del Papa. Especialmente en este pontificado en que la ambigüedad y la distorsión se han apoderado de documentos, constituciones, homilías y viajes de avión, esta juventud piensa como este Papa. Y como el cristiano no tiene cara triste, se confunden los términos y los jóvenes de la Jornada piensan que todo es bello, todo maravilloso y todo triunfal. No les pregunten más tonterías de tipo dogmático.

Por esto me extraña sobremanera que pueda haber grupos tradicionalistas asistiendo a estos eventos. Creo que con buena voluntad, pero con un monumental despiste. Aunque ellos piensen que van de peregrinación de verdad. Aunque celebren la misa tradicional. ¿Qué pinta un grupo de Misa Tradicional en Cracovia? ¿Qué pinta un Obispo celebrando misa tradicional en Cracovia? Viendo las fotografías de los jóvenes tradicionales tan devotos, aunque con las vestimentas propias de la Jornada, con sus jeans y vaqueros con agujeros y sus credenciales al cuello, pienso que deberían organizarse para celebrar la Misa Tradicional justamente en el polo opuesto a Cracovia en el globo terráqueo. Si la JMJ es en el Polo Norte, ellos deberán celebrar la Santa Misa en el Polo Sur, en señal de distanciamiento. Me parece que aquí no pintan nada. Es como si en la Convención del Partido Demócrata, hubiera un grupo de católicos rezando el Rosario junto a la Clinton. O como si un grupo de católicos fueran leyendo los Salmos en la cola del Orgullo Gay.

Pero en fin, como todos me dicen por aquí, me estoy conviertiendo en un fraile aguafiestas. Lo siento. Esperaré a que regresen los novicios y pueda ver los frutos espirituales de estos días. Vendrán con muchas ganas de dormir, pocas de trabajar y el cuerpo molido. Es lógico. En un par de semanas, ya estarán disponibles para otro nuevo evento triunfal.

Y mientras, Europa destrozándose. El Islam avanzando. Por supuesto que Francisco tiene razón: esta no es una guerra de religiones. Porque en realidad una religión amenaza, ataca y asesina; y la otra se lo agradece. En este plan, nunca habrá guerra. Viva la paz.

 

 

 

 

 

 

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