La noticia está todavía fresquita con fecha 11 de Julio y la verdad es que todavía no ha sido analizada por los portales de noticias religiosas. Menos aún por los blogs que suelen analizar unas y otras decisiones vaticanas: el P. Federico Lombardi ha presentado su renuncia como portavoz de la Santa Sede. Renuncia que le ha sido aceptada. Faltaría más.

Yo casi nunca me entero de nada. Menos mal que alguno de mis novicios me va poniendo al día. Pero me ha llamado la atención que haya sido así de rápida la sustitución, sin rumores, sin preparativos y sin globos sonda. Es que ahora corren por el Vaticano vientos de sustituciones inmediatas y fulminantes. O de nombramientos fulminantes e inmediatos. Viene a ser algo parecido. Transparencia, le llaman ahora. Lo mismo medio-defenestran al cardenal Pell por un motu propio de nada (aparecido como el que no quiere la cosa), que nombran al malvado Cupich para la Congregación de Obispos, que aceptan la renuncia de Lombardi para que se pueda ir a un balneario de Capri.

A mí me da pena Lombardi. Su renuncia e inmediato despido debiera haberse publicitado más y mejor. Porque la verdad es que se lo merecía. Podría haber hecho el Papa como que no le aceptaba la renuncia, pero que a los dos meses éste la volvía a presentar y entonces el Papa se la vuelve a negar… hasta que algún informe médico aconseja los baños de sol de Lombardi por falta de riego… ¡qué se yo!… algo de disimulo, algo de embozo, ficción o pretexto. En los pasillos diplomáticos del Vaticano saben hacer esto muy bien. Pero no. Ha sido aceptada la renuncia de modo inmediato. Ni siquiera le han dado la Medalla Vaticana al Valor.

El Papa debería estar muy agradecido al P. Lombardi porque ha tenido en él desde el primer día un colaborador eficaz y sumamente fiel. Tan fiel, que ha terminado sus días con las neuronas resquebrajadas y maltrechas. Ha tenido que decir que sí, que no y que lo contrario de no pero sí, miles de veces desde aquel bendito día 13 de marzo de 2013, en que Dios nos mandó desde el Cielo el Jardinero que la Primavera de la Iglesia estaba necesitando. Y es que la misión de portavoz en estos benditos tiempos, solamente podía hacerla un jesuíta. Al menos, para empezar.

Yo no tengo fuerzas para hacerlo, pero podría ser un éxito editorial la publicación de un catálogo de los desmentidos, negaciones y contradicciones que Lombardi ha tenido que ingeniarse (con bastante cachaza y flema cuasi-británica) para salvar los disparates del Jefe. Lombardi llegó a hacerse uno con el espíritu de contradicción, pero sin llegar nunca a la síntesis hegeliana. Porque cada contradicción era tan contradictoria, que ni siquiera le daba tiempo a ser nueva tesis para otra antítesis. No me extraña que sus neuronas estén anoréxicas y se hayan quedado extraviadas y desorientadas ante tanto desmentido. El Sí, Sí, No, No del evangelio, ya no será lo mismo después de Lombardi.

Como siempre, junto al despido, hay nuevos nombramientos. Vuelven los seglares del Opus Dei en la persona del periodista Burke (como sea sobrino de quien yo me sé, va a durar poco), y entran los neocatecumenales y adyacentes en la de una periodista de la cadena COPE. Ideal para hacer una ensalada de letras. Imagino que tendrán que jurar su cargo:

-¿Juras defender la doctrina de la Iglesia?

-Sí, no, depende y según cómo. Pero tendré en cuenta las razones pastorales y la misericordia.

-¿Juras decir la verdad siempre y en todo momento?

-Sí, también no, según si sí y cuando y como no sea sí.

¿Vas a ser transparente en los informes a los reporteros acreditados en el Vaticano?

-Tendré una transparencia contraria a la contradictoria límpida y traslúcida y siempre informaré con veracidad contrapuesta a la contraposición de la verdad.

Ojalá todo vaya bien. Se avecinan malos tiempos para estos dos reporteros recién ascendidos. A tiempos recios, reporteros recios. Ahora se inicia la carrera de otros para ocupar los puestos que dejan tras de sí. Así es la vida.

Yo voy a hacer una novena al Cristo de la Salud para encomendar al P. Lombardi. Para que el Señor lo guarde en estos días que le quedan de trabajos forzados. Si es verdad que su jubilación efectiva es el día 1 de agosto, todavía le queda la JMJ de este año, con un viaje de avión de ida y otro de vuelta y sus correspondientes conversaciones dicharacheras. Lo mismo se tiene que despedir con algún desmentido y en lugar de irse al balneario de Capri se tiene que ir a la consulta de algún psicoanalista argentino. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Anuncios