No sé por qué, pero me sospecho que las listas de futuras candidatas al Diaconado, van a ser mucho menos femeninas de lo que se piensa. No sé por qué, pero me malicio que las mujeres que aspiran a la verdadera santidad no estarán en los listados de promoción al femidiaconado. Y las mozas que sean verdaderamente femeninas, tampoco. Tiene uno ya muchos años y mucha experiencia como para poder dibujar el perfil de las candidatas a colocarse la estola cruzada, con la esperanza de ponerse muy pronto la mitra. No hay más que ver las fotografías de las obispas luteranas y anglicanas, y se hace uno la composición de lugar para “situar” a las candidatas católicas a las que Francisco va a abrir el Sacramento.  Aplicando la ley de paridad, una diaconisa (alternando) con un diácono. Una estola Channel o una estola Arcoiris, por una estola del tiempo litúrgico. Iglesia abierta para todos (y todas).

Perfil de candidatas

Posibles candidatas

Se ha armado un escándalo en el claustro cuando he dicho a mis novicios modernistas que no me gusta este Papa. Pero es verdad. Se las da de muy abierto y progresista y en realidad es un conservador trasnochado. Porque eso de comentar de forma espontánea que se va a estudiar el diaconado de las mujeres, jaleado ante las Superioras Generalas –todas con gana de mitra también-, y ante la prensa -codiciosa de novedades heréticas-, es algo eminentemente reaccionario. Amén de oportunista, claro.

Porque este tema ha sido muy repetidamente tratado por los embobados del post-concilio. Hace más de treinta años que vengo oyendo hablar de esta posibilidad real. Que si hubo diaconisas, que si no las hubo. Que si eran jefazas, que si no. Que si se dedicaban a la caridad, que si no sólo a eso. Que si convienen, que si no….

Este tema ha estado en la mente y en la boca (y en los libros), de todos los teólogos progresistas de las últimas décadas. El mismo Kasper ya está enredando con este tema. Y hasta el diplomático Parolín habla ya de la posibilidad de que la mismísima Secretaría de Estado sea feminizada en breve. Si Merry del Val levantara la cabeza….

Una Secretaria de Estado, un Defensor de la Fe. Una Prefecta de los Obispos, uno de la evangelización de los pueblos. Qué bonito, qué masónico, qué misericordioso con el género.

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Pues sí. Francisco es conservador. Lo que tiene que hacer es hablar ya de una vez por todas de las diaconisas vueltas a casar, diaconisas lesbianas y diaconisas/os trasversales, que diga transexuales. Porque este será el final. Y total, para estar dos años como con el pasado Sínodo de la Familia, dando la matraca con las discusiones, la sinodalidad, la democracia eclesial y la apertura a que se diga lo que se piensa (con toda libertad para escuchar opiniones dispares)… pues que el infalible Francisco, con bastón de mando y con rostro solemne, se salte a la torera toda la tradición (no hay problema, porque se la salta a diario) y declare, defina, y mande que a partir de ahora puede haber diaconisas con mando en plaza. Urbi et Orbe. Y si están en situación irregular, no pasa nada.

¿Para qué esperar más? El tiempo pasa rápido y la destrucción se debe hacer con premura. No nos andemos por las ramas:

¡¡Diaconisas Súbito!!

Lo malo es que una vez ordenadas tras un largo estudio exegético-histórico, poco van a poder hacer las pobres. Dicen que podrían bautizar y casar. Pero bueno, en realidad si ya no hace falta bautizar a nadie, van a estar en el paro bergogliano muy pronto.

Bautizar es proselitismo agudo. Y eso no debe permitirse en un mundo globalizado, mahomizado, budizado y luterizado. Sería ir contra las conciencias. Y en cuanto a casar a novios, pocos van a poder casarse, pues ya de entrada todos tienen la nulidad concedida por el método-francisco-express mucho antes de llegar al altar.

Total, que se van a sentir muy agraviadas cuando vean que no tienen trabajo y por eso mismo solicitarán la mitra de género en pocos años. Razón de más para concederles ya mismo esta última posibilidad. Es posible que estas obispas tengan más reaños que los obispos actuales, al menos así lo parecen algunas de ellas, más cercanas a Tarzán de los Monos que a don Floripondio del Albornoz. Ya me entienden.

Voy a escribir a la Santa Sede solicitando la creación de una Comisión que estudie si se puede mandar a un Obispo -de Roma supongamos-, a tomar los buenos aires a su pueblo si se diera el caso meramente supuesto, de que estuviera sembrando herejías y disparates variados. Este estudio no iría contra la Tradición, pues nunca hasta ahora se ha hecho eso. Y sí que sería verdaderamente moderno y progresista. Pero me apuesto la cogulla a que no se atreven a sinodalizar este tema.

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