Mis novicios se han acercado hoy a mí con sus tabletas y me han enseñado, como siempre suelen hacer, algunas noticias que ellos saben que van a arrancar de mis prudentes labios algunos improperios piadosos. He visto de refilón al Papa con un nutrido grupo de jerifaltes de la ONU, y con un cartel que decía #SaveKidsLives y he de reconocer que me he alegrado. Por fin veo al Papa con los malvados de la ONU hablando claro sobre el aborto, haciendo una campaña de concienciación de que el aborto es uno de los más graves pecados de la Humanidad actual, si no el que más.

Eso de salvar las vidas de los niños, no puede tener otra interpretación. He comenzado a dar saltos de alegría y a pensar que por fin Dios está escuchando mis oraciones. Ya no es un tímido discursito sobre el aborto. Es una campaña que habla de salvar a los niños y no sólo a las ballenas, a la Casa Común o al planeta pachamámico. Pero mis novicios me han parado en seco cuando me han dicho que -en realidad-, es un programa organizado por los onu-expertos para la Campaña Mundial por la Seguridad Vial.

¡¡Ya me extrañaba a mí!!

Dice el spot publicitario que “50 millones de personas resultan heridas en las carreteras cada año, y un millón y medio de ellas fallecen. Cada día, mueren 500 niños y 20.000 resultan heridos por accidentes de tráfico”. Puede que sea verdad, aunque suelen abultar mucho las cifras siempre que hay alguna campaña de éstas. Pero sea lo que fuere, me parece bien que haya una preocupación por este tema que arranca muchas vidas y que constituye un verdadero problema de nuestro tiempo. En mi juventud no pasaban estas cosas. Claro que en accidente de burro no solía pasar nada. Y si ibamos en carro, la velocidad era muy lentita.

Mis novicios, que están al día en noticias tontas y absurdas, me comentan que el Papa apoya esta Campaña Mundial por la Seguridad Vial y por eso ha recibido alegremente a este grupo. Grupo que -como suele suceder-, ha alabado al Papa por su compromiso con todo lo habido y por haber de la Humanidad.

Hoy nos reunimos con el Papa. Es la voz más fuerte del mundo a favor de la justicia social, contra la pobreza y para la dignidad y la vida humana. El Santo Padre tiene un carisma, una dedicación y un compromiso que no tiene precedentes. Creo que no puede compararse con ninguna otra persona en el Planeta

Lo de la justicia social, la pobreza y la dignidad, no sé qué carambas tiene que ver con la Seguridad Vial y la brutalidad de los conductores que van a toda velocidad. Pero suena bien, y especialmente en labios de un dirigente de la ONU. Y eso del Planeta está muy bien.

Pero ya no he podido evitar las carcajadas cuando el Presidente de la Federación Internacional de Automovilismo, Jean Todd -que por supuesto no es creyente, claro está- al presentar al Sumo Pontífice la campaña y mostrar su interés porque el Papa les dé publicidad, ha dicho de él que es la persona más icónica del Paneta. (Y dale con el Planeta).

Por supuesto, tener el apoyo y la aprobación de la persona probablemente más icónica del planeta es muy fuerte. El estaba muy contento y nos apoyó mucho.

¿Más icónica? ¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Supongo que esto quiere decir que es la más representativa, la más publicitaria, la más emblemática, el ejemplo vivo, la más simbólica y figurativa.

Lástima que solamente sea la figura más emblemática para defender a los niños muertos en accidentes de tráfico y no a los abortados. Porque el aborto sí es la causa del mayor número de muertes. Muchas más que por el tráfico. Pero la ONU no hace campañas contra el aborto, sino a favor del aborto, por supuesto.

Estos gustillos por reunirse con gente de la ONU que se preocupa de este tipo de muertes infantiles, mientras están financiando, promoviendo, auspiciando y animando a la industria del aborto, del lobby gay, de la destrucción educativa de la juventud y de la mirada desviada por el impulso de la ideología de género, me parece poco apropiado. Con razón dicen los organizadores que aunque era un placer conocer al Papa, su gran esperanza es que con su apoyo los países adopten mejores criterios de seguridad vial.

O sea, el Papa como apoyo, el Papa como publicitario.

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Son las paradojas de este Pontificado. Antiguamente, el Papa escribía una Encíclica para salir al paso de los errores doctrinales, y así delimitar y aclarar la doctrina cristiana. Ahora, el Papa escribe un libro, pronuncia un discurso, concede una entrevista (eso le encanta), o hace algún gesto  y los pobres de los seglares tienen que escribir montones de artículos para delimitar sus palabras para que no sean entendidas como errores doctrinales. No entiendo nada.

El Papa escribía antes para salir al paso de los errores de los herejes. Ahora escriben los seglares para salir al paso de los errores del Pontífice. Guste o no guste al respetable, así es. Que se lo pregunten a los pobres del Denzinger-Bergoglio, que tienen que tener una oficina abierta las 24 horas, para poder ir estudiando cada palabra salida de la pontificia boca.

En fin, sigamos rezando e interpretando. Al menos por ahora estamos salvando a los niños de los accidentes. A ver si hacemos una campaña para salvar a los niños de la ONU.

Esta es una más en la catarata de anécdotas con que cada día nos encontramos. Por hoy no he querido explicarle a mis novicios otras cosas más graves que estamos sufriendo. Tiempo hay, porque hay material.

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