Esta expresión se ha hecho muy famosa últimamente. Jaleada por los pelotilleros de turno, y puesta en boca de Francisco, vendría a expresar la tremenda humildad de Su Santidad cuando se comunica con sus semejantes. No dejó de ser sorprendente que la utilizara el primer día de su Pontificado ante los fieles congregados en la plaza de San Pedro. Se podría pensar que -en aquella ocasión-, el nuevo Papa solicitaba la oración de sus fieles ante la carga apostólica que acababa de caer sobre sus hombros.

Parece que el tiempo ha demostrado que esta frase no es más que una coletilla muy bien estudiada, casualmente pronunciada siempre delante de las cámaras. No hay visita de autoridad mundial o de personaje cualquiera, en la que no aparezca en la prensa la humilde frasecita. Clara muestra, según algunos, del nuevo talante del Papado. Si los Papas anteriores suprimieron la Silla Gestatoria (porque eso era muy elevado), Francisco ha rebajado todavía más el nivel, ha quitado la tarima donde se ponía el Sillón Pontificio, ha quitado incluso el mismo Sillón Pontificio (que ahora está en el trastero) y no ha puesto una banqueta de plástico made in China, porque no le han dejado los conservadores que le rodean. Pero la pondrá.

Lo mismo ha pasado con la oración, que ha sido rebajada hasta extremos increíbles. Si el Papa es quien tiene que confirmar en la fe a sus hermanos, tiene que orar por sus hermanos. Y si pide oraciones para él, aunque sea sin las cámaras enfocando, será para que Dios le dé la gracia de no caer en las manos de sus enemigos, para que Dios le dé la gracia de ser fiel al mandato recibido, para que Dios le dé fuerzas para no permitir que la Iglesia sea destruida por las fuerzas diabólicas que atentan contra ella, y sobre todo para que Dios le ayude a salvar almas con su Magisterio Paternal. Mis novicios modernistas, se relamen de gusto cada vez que escuchan al Papa decirle a alguien que rece por él. Pero no se dan cuenta de la estafa.

Sin irnos muy lejos, el Papa ha pedido en estas últimas semanas oraciones especiales por él a Raúl Castro (comunista y tirano de alta alcurnia, antiguo alumno de los jesuítas -qué coincidencia-), a los jerifaltes de la ONU (todos ellos tan preocupados por la Madre Tierra y por esterilizar a todos los pobrecillos que sufren), a los protestantes pentecostales italianos (que además lo han bendecido con sus manos consagradas), al Presidente Palestino Mahmoud Abbas (tierno discípulo de Yaser Arafat), al Presidente de Rumanía (luterano) y seguro que también se lo habrá pedido miles de veces a Maradona (que se pasa la vida en el Vaticano). No quiero pensar mal, pero seguro que también se lo pidió a los dos novios-esposos-adúlteros-gay-lesbis-trans y todo eso… procedentes de Granada con todos los gastos pagados (gratis total).

Emoción y Piedad al recibir la bendición

Emoción y Piedad al recibir la bendición

El caso es que no me imagino al Señor diciendo al tirano y adúltero Herodes que pidiera por Él, ni a San Pedro diciendo lo mismo a Simón el Mago, ni a San Pablo dirigiéndose al incestuoso de Corinto, ni a San Ambrosio ante Teodosio el Grande, ni a los papas ante Diocleciano y sus misericordiosas persecuciones, ni a San Gregorio VII suplicando oraciones por él al Emperador Enrique IV, ni a Pío XII, si acaso alguna vez se hubiera encontrado con Stalin. Eran otros tiempos, en los que la Iglesia todavía no se había despertado a la preocupación por el Hombre, se suele decir ahora. Jamás habrían declarado un Jubileo de la Misericordia aquellos majagranzas, que solamente pensaban en el pecado, la condenación y los sacramentos. Y no pedían oraciones a los herejes y perseguidores.

Teodosio, reza por mí

Teodosio, reza por mí

Curiosamente, los mártires de todos los tiempos, no solicitaban de sus verdugos una oración, sino que ellos mismos aseguraban a sus asesinos que iban a rezar por ellos desde el Cielo, para que Dios les convirtiera: Rezaré por ti, decían todos. Tampoco me imagino a San Esteban diciendo a los judíos que le apredreaban que pidieran por él (más bien él pedía por ellos, según nos cuentan los Hechos de los Apóstoles), o a los sacerdotes, religiosos y seglares asesinados en Paracuellos por ser católicos, solicitando que le dijeran a Santiago Carrillo que rezara por ellos. Ni a los Cristeros pidiendo oraciones por su alma a los mismos que los acribillaban a balazos. ¡Cómo han cambiado las cosas!

Me parece a mí que esto no es una mera casualidad, o un mero juego de palabras o una superficialidad más. Esto es la expresión de que la oración ya no se entiende como antes. Ni siquiera por el Papa. Cuando se cree solamente en el Hombre, todos podemos rezar por el Hombre. Da igual que alguien sea musulmán, ateo, agnóstico, budista o chamán, nueva-era o podemita. Todos rezamos a Aquél-que-Gobierna-Todo y que Todo-lo-Ve. Qué bonito. Todos juntitos nos dirigimos al mismo Dios-Hacedor. Porque todos buscamos el bien del hombre.

Una oración de Raúl Castro por Francisco es muy eficaz, y una de Francisco por Raúl también lo es. Los dos están en el empeño decidido de superar dificultades y contradicciones en una Síntesis Superior que olvida los muertos del Régimen Castrista por los que no hace falta que Raúl, y de paso Fidel, -su hermano del alma-, se arrepientan. Dios es Misericordioso. Gracias a eso, y si el Papa sigue hablando como hasta ahora, Raúl ha dicho que se va a hacer católico. No me cabe duda de lo primero, aunque no creo que llegue nunca lo segundo.

¡¡Recen por mí!!

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