Este titular suena a portada de novela rosa, a episodio de serie cutre, a último acto de desvío amoroso reciclado, e incluso a una canción de alguna coplera de los años cuarenta. Pero no es así. Son la palabras cariñosas que -de su puño y letra-, escribe el papa Francisco a José María Castillo, un jesuíta español (ahora ex-jesuita desde 2007) a quien la autoridad eclesiástica de los años 80 retiró el placet para la enseñanza de la Teología Dogmática en la Facultad de Teología de Granada y en tantas otras. Como es natural, desde entonces ha dado muchas más clases que si hubiera sido Titular: nunca falta alguna Universidad de  Comillas, o asociación de Teólogos Juan XXIII, o Periodista Digital, para acceder a las salas de conferencias de los salones progresistas de postín.

matecas_560x280Me enteré de la noticia por el breve informe publicado en un conocido y recomendable blog, que a su vez me llevó a la web de los amigos de Castillo, progres donde los haya, felices de la época francisquista que están viviendo.

José María Castillo, admitió, a preguntas de sus cercanos, que el pasado mes de agosto recibió “una carta del Papa, que está escrita, hasta el sobre, de su puño y letra”. “Te perdí en los años 80, y ahora te vuelvo a encontrar”, anunció, emocionado, el padre de la Teología Popular. Décadas después de ser condenado, sin pruebas ni juicio, por Doctrina de la Fe, el propio Pontífice es quien -como ha hecho recientemente con Gustavo Gutiérrez- aboga por su necesaria rehabilitación. “Él me tenía que conocer cuando era provincial de los jesuitas en Argentina, y el pasado mes de abril, a través de la periodista Elisabetta Piqué, le mandé mi libro ‘La Laicidad del Evangelio’ -explicó Castillo-. Un día, en agosto, me llegó una carta del Papa, que está escrita, hasta el sobre, de su puño y letra. Y allí me decía: ‘Padre José María Castillo…‘. Eso se lo podía haber ahorrado, porque no hay más padre que Dios (bromeó). Y en la carta me dice: ‘Te perdí en los años 80, y ahora te vuelvo a encontrar’. Me dijo que le ha dado mucha alegría, y ‘te pido reza por mí como yo rezo por ti’, y acaba con un gran abrazo”. “Son unas letras breves, pero de su puño y letra. Eso, expresado de esa manera, para mí representa muchísimo. Por eso me gustaría poder hablar con él

Baste esta referencia para andar enterados del tema.

Pero esta noticia me ha traído a las mientes una legítima preocupación. Alguien dijo una vez que los amigos de mis amigos son mis amigos y tenía cierta razón. Y da la casualidad de que todas las amistades de Francisco son lo que podríamos llamar amistades del mismo signo. Hemos visto ya excesivas amistades peligrosas junto a Francisco: gays y pro-gays, teólogos de la liberación, periodistas ateos, jesuitas heretizantes (valga la redundancia), imanes y cismáticos, obispos protestantes, y un largo etcétera que mi frágil memoria rehúsa recuperar.

th1Los ingenuos que ven en cada una de estas amistades como una muestra más del corazón misericordioso del Pontífice, insisten en que no tiene nada que ver una amistad con lo que ella piense. No hay por qué preocuparse de que el Papa le dé la mano a un curita muy pro-gay; primero porque no se le puede juzgar y además de eso, porque es mucho peor el capitalismo y las listas de precios de sacramentos exhibidas en las entradas de las Iglesias. Y los pepinillos en vinagre que exhiben ciertos cristianos pelagianos.

Sin embargo, me llama la atención el hecho de que no se le haya visto un solo gesto, una sola carta escrita a mano, una sola llamada telefónica, una sonrisa, un misericordieo ni una palabra amable… a ningún amante de la Misa Tradicional, a ningún representante de la Tradición -en cualquiera de sus manifestaciones-.

¿Es que Francisco nunca tuvo amigos de esta especie? ¿Nunca se acercó a un amigo tradicional? ¿Nunca perdió… y ….recuperó a gente que así pensaba? ¿Nunca se relacionó con este tipo de cristianos, ni siquiera cuando era Pastor y Obispo de una gran ciudad como Buenos Aires? ¿Nunca tuvo ovejas con esa especial olor (a incienso, por ejemplo), a las que tuviera que misericordiear y recibir, y escuchar y comprender? Creo que en sus múltiples biografías (todas autorizadas, claro) no hay un solo ejemplo de amistad por algún de estas almas cristianas. Ni uno solo.

Y es que, como decía mi abuela, dime con quién andas y te diré quien eres. Al final no se pueden disimular las preferencias. Y si los amigos de mis amigos son mis amigos, resulta que el pensamiento de los cristianos gays, tan cercano al ex-jesuita Castillo, pues… digamos que no está tampoco tan lejos de Francisco. Vean la alegría reinante en esta página, pero salgan corriendo no vaya a picarles el virus. Ya me entienden. Hasta hay enlaces a otras páginas LGTB, en donde habrá seguramente más amiguetes perdidos en los 80. También decía mi abuela, que el que se junta con un cojo, si al año no cojea, renquea. Y no quiero sacar conclusiones.

Se puede ser amiguete de un gay, pero jamás de un partidario de la misa tradicional. Ante este tipo de individuos, falsos cristianos de puntillas, palo. Y a esos Obispos de Diócesis que están en el punto de mira de los amiguetes de Francisco, pronto se les dirá aquella famosa frase:

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