El ecumenismo rastrero, esclavo y chupamedias, se instaló hace ya muchos años en la Iglesia con alardes de comprensión, afecto y consideración por el error y la mentira. Desapareció tiempo ha el deseo de convertir a los hermanos separados, así como a todo quisque que estuviera instalado en una falsa religión.

Pero como pasa con todo, con el correr de los tiempos -y más en estos tiempos de Francisco-, también este tema se va haciendo más chabacano, de baja estofa y hortero. O sea, cada vez más ordinario. Como Francisco fue durante tantos años el Ordinario de Buenos Aires –según el Derecho Canónico–, ahora lo es de Roma y de toda la Cristiandad. Y eso se va imponiendo, aunque cada día hay más católicos de a pie, que deploran con fastidio estos métodos y formas. Vamos, lo que en lenguaje clásico se dice dar cien patadas.

Hoy me he encontrado a uno de mis novicios modernistas, contento y feliz con un video con pinta más de casero que de algo oficial, en el que se puede ver una reunión de Francisco con unos obispillos luteranos. Parece ser que estaba organizada hace tiempo por el que fue gran amigo del Papa, el obispo anglicano Tony Palmer, que desgraciadamente falleció en accidente de moto poco antes de reunirse con el Sumo Pontífice. Tenían organizadas entre los dos una multitud de reuniones ecuménicas para el futuro, que prometían ser muy sustanciosas. La pena es que la Providencia se haya interpuesto y ya no sea posible celebrarlas. Dios sabrá sus cosas. Pero bueno, para cumplir la voluntad del finado, se han reunido en Roma –al acabar el Sínodo–, la viuda y amigos del susodicho obispo.

palmerMi paciencia frailuna, que tanto da de sí en innumerables ocasiones, no tiene ya fuerzas para tragarse el video entero. Solamente los primeros minutos (que recomiendo vivamente), proporcionan datos para todo un Tratado sobre el Ecumenismo actual, que como digo en el título es obsceno, indecente e indecoroso según mi modo de ver. Con todos los respetos, indigno de un Pontífice.

Y digo que es indigno, aunque algunos me crean excesivamente quisquilloso y chinchorrero, porque parece mentira que el Papa se atreva a bromear con los luteranos presentes, diciéndoles que tienen mucho coraje en estar en esa reunión y aparecer por los Palacios Vaticanos, porque (sic) en otra época, a los luteranos los quemaban vivos.

Vamos a ver, Santo Padre. Usted no tiene derecho a desprestigiar a una Sagrada Institución, utilizando las mentiras más soeces como si fuera el dominical de El Pais, o cualquier canal de “cultura” de esos que nos sirven por las televisiones a toda hora. No puede hacerlo, en primer lugar porque es completamente falso. O sea, mentira. Es decir, una trola. Comprendo que es posible que haya estudiado muy poco sobre el tema de la Inquisición o que solamente haya abrevado en libros jesuíticos de los sesenta. Pero en cualquier caso, es indigno e impropio de un Papa, desayunarse en una reunioncita de amiguetes luteranos con estos comentarios tan jugosos.

Ya sé que muchos se escandalizarán de lo que digo, pero confieso que mi paciencia con los novicios se ha hecho añicos y les he tenido que hacer ver la verdad del tema. Y tengo que decir que lo han comprendido. Desautorizar y desmentir toda una época del pasado, con el añadido auto-bombo de que ahora YO (L’Eglise c’est moi), he terminado con eso sentándome de merendola con judíos y de cuchipandas con luteranos, para reirme del pasado de la Iglesia y mentir sobre ello, escandaliza fuertemente a muchos católicos.

Pero en fin, yo también me alegro de que esto pase en estos tiempos. Si en aquella época se hubiera atrevido el papa de turno a decir semejantes majaderías, no lo queman, pero lo mandan a casita a cultivar coles de bruselas y nabos patateros. Definitivamente, Francisco ha tenido suerte de vivir en esta época.

N.B. El aspecto vulgarote de la sotana papal que se puede apreciar en el video, tampoco tiene desperdicio. Pero me resigno a no hacer comentarios y que cada cual juzgue el modelito con transparencias de camisa desaliñada. Es que estamos en tiempos de pobreza “a lo sesenta y ocho”, con revolución cultural incluida, claro.

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