He leído las declaraciones de Mons. Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba, al volver de Roma. Es un ejercicio de optimismo obediencial, que parece revelar el miedo que esconde su subconsciente ante los disparates que hemos vivido estas semanas.thSus palabras son tranquilizadoras: No pasa nada. No hay que preocuparse. Los medios de comunicación a veces alarman sin necesidad. Estamos bajo Pedro y con él. Hay un ambiente eclesial formidable. Es necesario leer bien los textos para descubrir la belleza de los mismos. Todo está requete bien. Viva España…. y olé.

Pueden ver el texto completo aquí. Y les dejo una perla en estas palabras:

Una vez más, he vivido de forma palpable la comunión eclesial cum Petro et sub Petro, punto clave de nuestra pertenencia a la única Iglesia de Cristo. Realmente es bonita la Iglesia. Los Papas que nos ha dado el Señor (en el último siglo) para conducirnos como pueblo de Dios han cumplido su misión, han sido santos y han iluminado el mundo con la palabra de Cristo. No han faltado dificultades, pero ellos las han vivido con amor y dando la vida. Son ejemplo para todo el pueblo cristiano y un referente precioso para toda la humanidad.

El Sínodo de los obispos sobre la familia ha sido un acontecimiento de gracia, que ha reunido obispos de todo el mundo, expertos y matrimonios para afrontar el inmenso campo de la familia según el plan de Dios. Se trata de tomar la luz que nos viene de la Palabra de Dios y que en Cristo adquiere su plenitud para iluminar los problemas de nuestro tiempo.

Muy bien. Muy bellas palabras. Pero ¿está usted completamente convencido de lo que ha escrito a sus fieles? ¿Piensa usted sinceramente que va a aquietar el desencanto que han llevado tantos fieles católicos de verdad, ante los informes y opiniones e intervenciones de muchísimos obispos?

Permítame Monseñor que le recuerde, que su misión como Pastor es la de adoctrinar en la Verdad. No la de soltar unas palabritas voluntaristas para decir que aquí no ha pasado nada.

Diga usted la verdad, porque usted mismo (que pasa por obispo tradicional, a pesar de que sabemos que la Misa de siempre no es prioritaria en su Diócesis), sabe que lo de este Sínodo ha sido vergonzosamente inquietante. Y estoy convencido de que en sus círculos íntimos habrá expresado alguna que otra preocupación. No creo que su mentor el Cardenal Marcelo González hubiera dicho estas sandeces (con perdón).

La verdad es que confiamos en Dios y en que no abandonará a su Iglesia.

La verdad es que se han dicho cosas muy graves.

La verdad es que necesitamos Obispos valientes que den auténtica doctrina a sus fieles.

La verdad es que Petro tiene que ser custodio de la doctrina de Jesucristo, no un portero de medio pelo que venda el patrimonio por cuatro centavos.

La verdad es que queremos estar cum Petro et sub Petro… aunque también es verdad que estamos a merced de Jorge.

Así que ya puede usted, señor Obispo, preparar su próxima instrucción pastoral: Estoy muy contento de que las cigüeñas traigan los niños de París. Seguro que tranquiliza a sus ovejuelas cordobesas.

 

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