El traidor siempre produce repulsión y hasta repugnancia física. Su modo de actuar da asco. Me parece que en esto está de acuerdo toda la Humanidad, y aquello de que Roma no paga traidores se ha convertido ya en una frase hecha, que muestra el desprecio absoluto por todo el que lleva en sí la marca de traicionero, desleal, pérfido, felón y falso. También se le llama judas, porque se considera a este apóstol el primer hombre que llevó a cabo una traición de magnitud infinita, al vender por cuatro perras al Hijo de Dios. Desde luego, a pesar de no ser santo, es sin duda el patrono de todos los desleales y apóstatas. Muchas veces he pensado que como los Obispos son los sucesores de los Apóstoles, algunos lo son de Judas Iscariote, que al fin y al cabo fue apóstol hasta el final de sus días, mal que le pesara.

Pero hay que notar que hasta para ser traidor hace falta tener cierta clase, cierto estilo y si se me permite, hasta una cierta compostura. O sea: ser un traidor en toda regla, a tiempo completo, sin tiempos muertos, poniendo en ello la vida y la muerte. Hay traidores en la Historia que han quedado en ella como maestros de la traición, porque la llevaron a cabo con elegancia, con claridad, con profesionalidad. Todos los conocemos y no hace falta insistir en ello. Un Bellido Dolfos y hasta un don Oppas (ya los obispos en la alta edad media andaban zascandileando con los moros y entregando España), tienen un cierto aire grandilocuente y pomposo, si se me permite el disparate.

Los traidorcetes de hoy, son traidores de tamaño natural, por supuesto. Y de modo especial en la Santa Madre Iglesia. Pero tienen un no sé qué de insignificantes y achicados: son traidores a tiempo parcial. Lo mismo aparecen traicionando un día a los de un lado, que al día siguiente a los del frente contrario. Quieren salir en todas las salsas como los defensores de lo mismo y lo contrario, verborreando sobre lo contrario y lo mismo como si no hubiera zona limítrofe. Claro que si estas características adornan las cabezas mitradas y se instalan en los sillones episcopales, automáticamente se produce un efecto rebote, que hace que este peculiar modo de traición vaya engullendo a todo el que pase cerca y a todo el que le esté subordinado. Cuando quien traiciona es la Cabeza, imagino cómo irán las fidelidades de los inferiores. Lo que solía decir mi abuela y he podido comprobar en mi vida monástica: Si así va el Abad, cómo irá la Comunidad.

Pensaba yo en esto cuando mis modernistas pipiolos me comentaban estos días la maravillosa intervención del Cardenal Dolan -reconozco que le estoy cogiendo algo de manía a este yanqui un tanto pazguato-, hablando de la familia y saliendo al paso de lo que puede ocurrir en el Sínodo con que nos amenaza el próximo mes de octubre. Vean ustedes lo que dice, según nos lo cuenta Infocatólica:

El cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York y hasta el año pasado presidente de la Conferencia episcopal americana, se pronuncia sobre los temas que dentro de pocas semanas se tratarán en Roma durante el Sínodo extraordinario sobre la familia. «La gente», «no debería esperarse cambio alguno sobre la cuestión del acercamiento a la comunión de los divorciados vueltos a casar, cuestión muy discutida en meses pasados de cara a la cita sinodal».

En una larga entrevista a Crux, nuevo portal americano que informa sobre los principales acontecimientos del mundo católico, el cardenal Dolan ha sentenciado: «Personalmente no veo cómo podría haber un cambio dramático sin ir contra la enseñanza de la Iglesia».

El prelado estadounidense cree que sería más oportuno que «el Sínodo mirara de modo más completo el cuadro, intentando comprender cuáles son los caminos para reconducir a las personas a la belleza y la aventura de un matrimonio de amor y fiel»

Muy bien. Eso de hablar de reconducir a las personas a la belleza y aventura, bla, bla, bla…. me encanta. Y mis novicios que pretenden ser conservadores (y se lo creen), abren la boca como si fuera el túnel del Guadarrama.

09.18 DolanClaro que yo les hacía ver a mis jóvenes hermanos que este cardenal de la Iglesia Romana, apoyó hace varias semanas la participación en el desfile de San Patricio en Nueva York, de los gays y lesbis de la City así como de todos los que salen de los armarios de todo el mundo para tan católica fiesta. No hace falta recordar que también en la diócesis que des-gobierna el cardenal Dolan hay varias parroquias gays: será que rige su Diócesis “en el amor” y por eso no se excluye a nadie, según los parámetros actuales.

Eso de hacer declaraciones conservadoras por la mañana, hacer disparates por la tarde y permitir que otros los hagan al mediodía; eso de no decir ni una palabra de doctrina, ni una sílaba condenatoria de pecados nefandos, ni un gesto de pastoreo hacia los fieles que Dios le ha encomendado, me parece una traición mucho mayor. Porque es una traición calculada, medida, a unos y a otros. Así que yo, según mis entendederas, no me creo sus declaraciones timoratas sobre el Sínodo y la belleza del matrimonio. Hay que percatarse de la trampa de las dos últimas líneas de las declaraciones, que dejan la puerta abierta a reconducir a las personas. Me enseñaban en el noviciado que el bien es siempre el todo y si tiene el más mínimo defecto ya no es bien, sino mal. Un pastor que admite a los gays en el desfile, no tiene para mí autoridad alguna en todo lo demás que diga, porque no me lo creo. Así de simple.

Lo mismo ha pasado con el Obispo de Santiago del Estero, que se ha “apresurado” a sacar una nota “aclaratoria” ante la descomunal profanación y burla del sacramento del matrimonio que ha llevado a cabo uno de sus curas (de cuyo nombre no quiero acordarme y por cuya alma pido, porque de Dios no se ríe nadie). Desde luego la nota de prensa es aclaratoria, porque aclara con toda claridad que el susodicho Obispo es otro felón de tres al cuarto. Se limita cínica e hipócritamente a citar la Doctrina de la Iglesia con el Código de Derecho Canónico, mientras no dice una palabra sobre la blasfemia e irreverencia de su curita, haciéndose por tanto co-responsable de la misma.09.18 Obispo BokalicY es lo de siempre. Dos pecadores machos piden comprensión porque se aman y quieren hacerlo en la Iglesia Católica, el sacerdote amigo les da la comprensión porque sabe que hay que comprender, el Obispo de turno comprende a los anteriores y no dice ni pío y bendice la felonía comprendiendo que la doctrina es excesivamente dura, y si encima el Obispo es argentino (y fue obispo auxiliar del cardenal Bergoglio y está en su puesto recién nombrado por Francisco), es comprendido también desde el Vaticano recibiendo seguramente otra llamadita telefónica comprensiva haciendo ver que desde allí se sigue el tema comprendiendo a todos los comprendidos.

Parece difícil, pero es muy sencillo.

09-18 BodaMientras tanto, se preparan los terrenos para el Sínodo, que sin duda citará el Código de Derecho Canónico, dirá que la doctrina es la que es y hay que respetarla, mientras abrirá la puerta a la nueva pastoral de la comprensión, en un ambiente comprensivo.

Dante situaba a los traidores en el último círculo del infierno, porque se consideraba con razón que éste era uno de los peores pecados. Y yo creo que tenía razón. Pero Judas Iscariote era un aprendiz, si lo comparamos con las sofisticaciones actuales.

 

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