Mis novicios modernistas, tan incultos como superficiales, me preguntaban estos días sobre el significado de la Parábola del Administrador Infiel que leo este domingo en mi misa, mientras ellos bailotean, mueven las manos y hacen actos comunitarios en la suya. Dicen que los Grandes Teólogos Actuales que ellos leen y estudian (hago aquí inclinación de cabeza), han descubierto en sus estudios que esta parábola que nos cuenta San Lucas en su capítulo 16, en realidad es un mito detectado ya en la religiosidad del hombre de Cromagnon y que con toda seguridad no fue ni siquiera pronunciada por el Señor, sino que fue añadida en unos códices del siglo VI que aparecieron por Palestina.

Después de superar un ataque de risa ante tamañas tonterías y decirles que a mí se me llena de sudor la capucha ante lo que digan los exegetas, –porque yo creo en la historicidad de los Evangelios caiga quien caiga–… me he dedicado con paciencia franciscana (que no francisquista), a explicarles lo que a mí me parece el verdadero significado de la susodicha parábola. Al fin y al cabo, como yo soy de los que no hacen teología de rodillas y luego quieren imponer todo lo que ellos piensan, tengo tiempo y flema de sobra para ver si al menos consigo que alguno de estos noviciejos, atolondrados y manipulados por los pícaros de turno, pueda ver al fin con ojos sencillos lo que el Señor quiere decirnos.

El Señor pone sobre la mesa el ejemplo de lo que ocurrió con un administrador corrupto, que al ser descubierto, tuvo que ingeniárselas para poder ser contratado por otros, a los que perdonó gran parte de la deuda que tenían con su Jefe. De este modo y con estas nuevas tretas y engaños pudo solucionar su problema. Ya se sabe que el corrupto, solamente encuentra solución en nuevas especies de corrupción. Que se lo digan a los políticos españoles, que siguen siendo corruptos incluso cuando confiesan que han sido corruptos. Pues algo así.

Como es lógico, el Señor no alaba la corrupción y el chanchullismo del fulano. Lo que alaba es su sagacidad ante la situación en la que se ve envuelto. No se arredra, ni se achica, ni se acoquina. Busca por dónde escaparse. Prevé el peligro y prepara su reacción. Y viene a decir el Señor que habitualmente los malos, o sea, los perversos y malvados de todo tipo, tienen grandes cantidades de ingenio y astucia para el mal, mientras que los hijos de la luz hacen el panoli y se pasan la vida disimulando su condición, al tiempo que se la pegan a su alrededor. Me parece que es una llamada a que no seamos Cristianos Pánfilos. O sea, ni zampabollos, ni papamoscas. Ni papanatas, ni bobalicones.

catolicos acomplejadosCunden los ejemplos en los que se puede detectar un cristiano de estas características. Un caso típico es el de tantos católicos que presentan tal complejo de inferioridad ante las otras religiones, que merecen una visita al psicoanalista de guardia. Parece que ven venir una religión distinta de la suya y se acobardan y amilanan. Y en su lógica falta de sagacidad para enarbolar una respuesta vibrante, valiente y enérgica , se dedican a alabar a las religiones falsas, a dar la coba y lisonjear a los otros, pidiendo perdón por ser católicos. En lugar de demostrar y enorgullecerse de tener la verdad, la verdadera religión, la única religión… se pasan la vida hambreando de las falsas religiones un reconocimiento, una palabra de comprensión, una palmadita en la espalda y una sonrisita de aceptación.

Me parece de cristiano pánfilo la caída de baba ante el final del Ramadán, mientras se desprecia el ayuno o la abstinencia católica y se critica a quienes se aferran a lo que suelen llamar normas y costumbres hipócritas. Mis novicios, como tantos otros Jerifaltes, se entusiasman con los musulmanes al verlos ayunar, aunque luego en Cuaresma se pasan por el forro del hábito las normas más elementales del ayuno.

Siguiendo las enseñanzas del Señor, tendríamos que ser verdaderamente sagaces para explicar con toda sencillez, naturalidad y firmeza que somos Católicos y que los demás están en el error. Mire usted por dónde. Sólo la Religión Católica es verdadera. Y no tengo por qué felicitar a los musulmanes por terminar el Ramadán, a no ser que sufra un complejazo de inferioridad o esté deseando que la prensa saque esos titulares, por si acaso pueden ayudar a conseguir el Nobel de la Paz, que –por otra parte–, es la expresión actual más acabada de la corrupción. Si a mí me lo concedieran, me iba al desierto de Gobi para ocultar mi vengüenza.

El cristiano bobalicón es el cristiano acomplejado, que tiene siempre que estar dando explicaciones que satisfagan al enemigo. Mientras que el cristiano sagaz enarbola la bandera de la lucha, y con perspicacia y agudeza sabe superar los peligros y las situaciones delicadas. El cristiano sagaz se mantiene como verdadero discípulo de Cristo en los ambientes corruptos y anticristianos que tiene a su alrededor, y se enfrenta (pongo por caso) a los protestantes y les dice: -Amigos míos, lo siento pero tenéis un problema. Volved a la Iglesia y convertíos. Vais por mal camino.

Pero hoy día, como en los tiempos del Señor, los hijos de las tinieblas son más espabilados para sus cosas que los hijos de la luz. Estos últimos se acogotan y piden perdón por todo, mientras los otros siguen cortando cabezas, matando cristianos y destruyendo iglesias. Eso sí, en pleno Ramadán, que para eso no hay ayuno que valga.

Esta es una parábola contada por Jesucristo, animándonos a ser cristianos valientes que se muevan con brío, furia y coraje. No es para melindrosos y apocados que tienen que ir por ahí solicitando el aplauso de las gentes, las portadas de las revistas y las ovaciones y alabanzas de los ateos.

Pero me temo que esto no lo pueden comprender los superficiales, los flojos y los tibios. Y mucho menos los miedicas acomplejados, asustadizos y gallinas. Seguir al Señor, y más en estos tiempos, requiere otro temple y otra entereza. Ojalá mis novicios lo hayan comprendido.

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