No sé si son los años o es el frío intenso que me rodea en esta fría celda monacal, pero he vuelto a estar varios días sin poder descansar y con pesadillas variadas. Ya es la segunda vez que me pasa en los últimos meses, porque he vuelto a soñar con una conversación telefónica tan disparatada, que me ha dejado tremendamente dolorido. Menos mal que hoy tenemos horas de recreo después del rezo de las Horas y podré dormir un rato extra.

La conversación era así de rara:

-Casa Santa Marta, ¿dígame?

-Buenos días, ¿está Francisco?

-No señor. ¿Quién le llama?

-Somos de la empresa Demoliciones y Derribos S.A., ¿con quién tengo el gusto de hablar?

-Soy el secretario. Ya hablamos hace unos meses otra vez por teléfono. Estoy yo solo en Santa Marta, porque todos se han ido de ejercicios espirituales.

-¿De ejercicios fuera del Vaticano? ¿Es que no tiene sitio suficiente para hacerlos ahí?

-Sí señor, pero es que le apetecía salir fuera de este mundillo de la corte e irse a rezar a alguna iglesia más modernista. Esto huele a polilla y naftalina renacentista. Ya dijo una vez que estar aquí le abruma.

-Bueno, dejemos eso. ¿Qué hay de los fastos del aniversario? ¿Se va a celebrar algo?

-No, él ha dicho que no. Pero no hay problema porque todo el mundo lo está celebrando con jolgorio. No hay revista, obispo, rabino, masón, hombre o mujer de a pie, que no esté comentando que tal día como hoy hace un año, llegó la salvación a la Iglesia.

-¿Y no temen con eso molestar a Ratzinger?

-No, porque ya sabe usted que en este ambiente lo que uno es un día, deja de serlo al siguiente. Los que más encumbraban a Ratzinger, son los que ahora dicen que ya era hora que cambiaran las cosas. Se les han abierto los ojos.

-Bueno, al grano. Es que una vez más nos hemos quedado sin conexiones. De vez en cuando el odioso Miguel nos juega esta mala pasada para que tengamos que utilizar los aparatos antiguos y no podamos ver cómo se desarrollan los acontecimientos al minuto. ¿Cómo va el proceso?

-¿Qué proceso?

-Ay, hijo. Para ser secretario no está usted muy al día. Con razón que desde que le sacaron en una revista haciendo tonterías en short y en bañador le han quitado de en medio y ya no se habla de usted… Me refiero al proceso de destrucción y acabado. ¿Se están dando los pasos convenidos?

-Sí, pero ahora dice Francisco que hay que ir poco a poco. Este año ha sido muy intenso y es necesario destruir sin que aparezca tanto en la prensa. Lo de Kasper ha sido malo, porque le están pegando cada azotaina, que el alemán está cabreado. Dice ahora que o se hace lo que él ha dicho en su informe o no se hace el sínodo.Y quiere que todo el mundo haga teología de rodillas. No sé qué mosca le ha picado.

-Bueno, es que está vejete y a punto de entrar en nuestra empresa. Ya ha hecho bastante daño, así que habrá que prescindir de él muy pronto. Pero no entiendo que no se haya hecho más publicidad del aniversario y se haya largado a los ejercicios ignacianos en silencio.

-En silencio parece ser que no. Aprovechan para entrevistarse  unos y con otros y para cotillear y contarse chismes, a pesar de que dijo hace poco que en la Iglesia no caben los chismes. Precisamente algún malévolo ha publicado los chismes que se traía el cardenal Bergoglio las tardes-noches anteriores al Cónclave que lo eligió, con el director de la oficina diplomática, a quien por cierto ha hecho cardenal y prefecto sin que nadie se lo esperara.

-Bueno, controlaremos ese tema;  como los tontucios no informan de eso, no creo que nadie se entere. Vamos a quitar de las páginas web toda referencia a eso. En realidad sólo se publica lo que nuestra empresa permite. ¿Y cómo va lo de los cardenales económicos?

-Pues muy bien. Lo que pasa es que hay quien dice que la reforma de la Curia hasta ahora solamente ha consistido en crear nuevas comisiones, con nuevos cardenales (casi siempre los mismos), que parecen ser los cardenales cortesanos que se querían eliminar. Los 8 aparecen por todas partes. Y ninguna mujer, después de haber dado esperanzas a los/las feministoides. Aunque en realidad se hace solamente lo que dice mi jefe. Por un lado quiere hacer ver que él no manda nada (para desprestigiar las eclesiologías trasnochadas), pero por otra aquí no se mueve un pelo sin que él lo apruebe. Las reuniones en su habitación a puerta cerrada y sin que nadie se entere, son numerosas. Y no le digo las llamadas telefónicas…

-Vale. Lo tendremos en cuenta también. ¿Qué hay del viaje a Tierra Santa? ¿Alguna novedad?

-Todo según lo previsto. Está pensando en algún montaje que permita dar un bombazo en el tema de los judíos. Pero todavía no está decidido del todo. Habrá declaraciones importantes allí. Hay un par de rabinos que le están escribiendo las homilías de las misas que se celebren allá. Y dos moros van a escribir las oraciones de los fieles. Están ahora dialogando quién pone el incienso, y si debe ser de Egipto o del Líbano el que encienda las velas. Los judíos no dejan hacer nada dialogante.

-Otra cosa: ¿Se sabe dónde se va a celebrar el próximo Jueves Santo?

-Tampoco se sabe nada. Pero igualmente tiene que dar algún golpe de efecto. Lo único seguro es que no será en el Vaticano. Hay varios sitios posibles, pero hay que decantarse por alguno de ellos. Los jesuitas de Roma están buscando el lugar más apropiado, o sea, el que cause mayor escándalo en los tradis, que son los únicos que se quejan. Imagínese que alguien le propuso que dijera la Misa Crismal con el fundador de los Franciscanos de la Inmaculada, porque ahora mismo son los más abandonados y desgraciados en la Iglesia….

-Como siga permitiendo tales cosas, se va a liar. Dígale que nada de retrasos en el plan.

-De acuerdo.

-Por último, ¿sabe usted si ha salido ya el disco sobre las maravillas de este año? Creo que se iba a llamar “El efecto Francisco”.

–Sí, ya está a la venta. No le falta detalle. Lo que yo le decía: si se compara con el que sacaron cuando empezó a reinar el predecesor, da un poco de vergüenza tanto pelotilleo.

-Bueno, usted a lo suyo. Esto no es de su incumbencia… Y por último…

….…

…….

…..de repente me he despertado y un sudor frío corría por mis mejillas. Estaba en la celda, arropado con la manta y me temblaban las manos. Decididamente le voy a decir al hermano boticario que me dé alguna hierba medicinal. Este aniversario puede ser fatal para mí. Veremos si estoy todavía en este mundo cuando cumplamos dos años… si es que llegamos.

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