Así de vulgar, ramplón y grosero hortera, dicho sea con todos los respetos -que no se merece-, se despide el neo-cardenal de Managua antes de salir hacia Roma para recibir el capelo de manos de Su Santidad. Otra nueva forma de ver el cardenalato de estos nuevos tiempos. Un druida con vaqueros, que ya tiene carnet de Príncipe de la Iglesia. Madre mía. Si levantara la cabeza San Pío V… pero claro, aquellos cardenales no eran pobres.

Por eso, lo mejor de estas imágenes es la “pobreza escénica” con que está montado el show, que ha sido publicado por la propia archidiócesis: pobreza repleta de cámaras fotográficas, periodistas rodeando al líder, y personas solicitando al chamán una bendición con el aceite de hígado de cocodrilo. Y muchas sonrisas. Sólo le ha faltado ir en chancletas.

Nota: Se advierte que la visión de Su Eminencia puede herir la sensibilidad estética del espectador.

¡¡Felicidades, Eminencia!!

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