Una de las muchas cosas que nos hicieron creer después del Concilio fue que, en la nueva misa, las palabras de la consagración habían cambiado para adecuarse mejor a la tradición. Es curioso las veces que el Vaticano II acudió a la tradición para hacer cambios sustanciales. Se nos dijo que en las palabras de la consagración del vino, el decir “que será entregada por vosotros y por todos los hombres… “ era mucho más acorde con lo que Cristo quería decir. Hasta acudían a expresiones semíticas y yo qué sé cuántas cosas más. El caso es que la fórmula se impuso en el Nuevo Misal, y pobre del que dijera que no estaba de acuerdo con ello.

Pasados los años, la Sagrada Congregación para el Culto Divino, impulsada por Benedicto XVI, emitió un comunicado en 2006 por el que reconocía que las palabras Pro Multis (por  muchos) expresaban mejor el contenido de la fórmula consecratoria. Una vez más, como en el caso de la (supuesta) abolición de la Misa de San Pío V, se reconocía que desde los años 60 se había impuesto por real decreto algo que no era correcto y lógico. Una falsedad en toda regla. Así que la Sagrada Congregación instaba a que en el plazo de dos años (en 2008) se volviera a consagrar utilizando por muchos.

Esto no agradó a nadie. Desconozco el porqué. Pero el caso es que las Conferencias Episcopales de turno ignoraron tal medida, con la excusa de que ya se haría el cambio cuando se volvieran a reimprimir los libros litúrgicos. Dicha reimpresión no se ha llevado a cabo (todavía), pero es que nadie ha dicho ni hecho lo más mínimo por recordar esta norma, que por cierto no aparece a fecha de hoy en la página de la Santa Sede. Probablemente el decreto está en algún cajón durmiendo el sueño de los justos.

Todo esto se puede traducir picarescamente al roman paladino de la siguiente forma: A los Obispos no les gustó tal medida y se la pasaron por el forro del solideo, mientras el Cardenal Prefecto Cañizares, –en su habitual incompetencia–, no volvió a hablar del tema. Así que estamos en 2013 y ni en España, ni en Italia, ni en Alemania (no he querido investigar, pero en muchos otros lugares tampoco), eso del Pro Multis ha pasado a mejor vida.

Para más inri, se estaban imprimiendo mientras tanto los Nuevos Misales en Inglaterra y Estados Unidos, así como en toda la América del Sur. Y por ser tan reciente la norma, se aplicó. Lástima que no sabían que los nuevos vientos iban a llegar pronto. Total, que allí sí que pusieron el Pro Multis (con gran enfado de la progresía). Y ahí están.

Así que ahora felizmente tenemos una variedad (riqueza dicen algunos cursis, especialmente los que no admiten otra variedad que la suya) de fórmulas de la consagración, pues mientras en Italia se dice por todos, en inglés se dice por muchos, en Colombia se dice por muchos, en España se dice por todos… y así sucesivamente.

Los Obispos alemanes, que llevan toda la vida con un virus cismático de órdago adherido a sus episcopales entretelas, se negaron en su día al cambio, lo cual suscitó ¡¡en 2012!! una carta explicativa de Benedicto XVI para hacerlos entrar en razón. Cosa inaudita, pues no solamente hicieron caso omiso a la susodicha carta, sino que empezaron a afilar sus dientes para dar la comunión a los divorciados, para ordenar a las mujeres y para admitir a los casados al sacerdocio. Con estos temas en cartera, no creo que les preocupara el pro multis dichoso.

Total, que algo tan sagrado como es la fórmula de la consagración, ha quedado al albur de lo que piensen unos señores que por supuesto no están dispuestos a hacer caso a lo que les digan desde Roma. Y en Roma, tampoco preocupa esto excesivamente. Y menos en estos tiempos de gobierno solidario y sinodal.

¡¡Oh tiempos aquellos en los que la forma de los sacramentos era intocable, en los que se expresaba en latín el misterio, con las palabras adecuadas, precisas, idénticas para toda la cristiandad!!

Contrasta sin embargo todo esto, con la norma del Papa Francisco de que se nombre a San José en las Plegarias Eucarísticas. Hay que ver la prisa que se han dado todos en meter al bueno de San José en el canon, sin esperar a que sean reimpresos los libros. Y es que claro, la devoción al Esposo de María suscita tanta reverencia mística que es capaz de pasar por encima de las Conferencias Episcopales.  Al fin y al cabo, San José es mucho más importante que las palabras de la consagración.

Y es que no tienen remedio. Pero claro, digo yo que si al Presidente de la Conferencia Episcopal Española -por ejemplo-, no le importa que en una de sus parroquias (en Entrevías) se “consagren” galletas y lleven lustros profanando la Eucaristía… ¿qué importancia puede tener eso del pro multis? Son minucias y tisquismiquis. Menos mal que tengo entendido que el Papa Francisco va a sacar del cajón el dichoso decreto para imponerlo sinodalmente a toda la Iglesia Universal. Tendrá que interceder especialmente San José, a quien tanta devoción tiene el Santo Padre.

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