Acaba de presentarse a los medios un video realizado por la Conferencia Episcopal Española. El motivo es intentar convencer a los padres de familia católicos -y a los propios chicos-, para que elijan la asignatura de Religión en el Instituto.

Me parece que no puede ser más desafortunada la presentación y los motivos de tales intentos. Por decirlo de una manera suave. Porque en realidad este tipo de reclamos están repletos de un complejo de inferioridad, que rebaja los verdaderos contenidos de la asignatura hasta niveles light que a su vez puedan ser aceptados por padres de cristianismo light y por niños acostumbrados ya a un cristianismo light. En resumen, una religión que no moleste a la vida, para que se pueda llevar una vida que no sea molestada por las exigencias de la fe.

En los años setenta del pasado siglo era marxismo y exitencialismo lo que se enseñaba en esta asignatura. Ya en los ochenta, venimos soportando este tipo de enseñanza, siempre sazonada y coloreada por la Conferencia Episcopal de turno y sus libros y campañas oficiales. Una asignatura de Religión que se ha centrado en temas menos conflctivos, menos doctrinales y menos morales, aunque mucho-mucho-mucho más suaves, tolerantes, inconsistentes e insípidos. El resultado –fácilmente comprobable en las generaciones que se han sucedido desde esos años-, ha sido una ignorancia supina y un asombroso desconocimiento de lo que en otros tiempos se habría llamado (que nadie se asuste) “catecismo”. Se podría hacer un estudio estadístico entre los jóvenes asistentes a las JMJ (que se supone que son los más preparados: aquíiiii-estáaaa-lajuventuddelpapa) y nos llevaríamos una sorpresa. O entre los grupos de jóvenes de cualquier parroquia.

Claro que eso no importa. Lo que realmente se promete en esta asignatura es algo apasionante (como dice el anuncio con música de fondo), porque se va a hablar de lo que ha hecho posible la cultura, la arquitectura, la música y las grandes obras del mundo. Lo que hará que tú, joven que me escuchas, te sientas libre…

La verdad es que este anuncio me recuerda a los utópicos anuncios de colonias masculinas o femeninas, que prometen un futuro feliz gracias al aroma, el frescor y la fragancia, que hacen automáticamente que la vida sea bella, el césped esté verde y el pelo se mueva a cámara lenta, mientras se conduce un coche descapotable.

Se ha convertido la clase de Religión en una absurda recopilación de motivos naturales, como si se tratara de un producto más en medio de las religiones de la tierra (todas respetables, claro), mientras se esconde, se rebaja y se superficializa la auténtica doctrina. O sea, además de algo muy-muy grave, un timo. Llegará un tiempo en que no soportarán la doctrina sana…..decía San Pablo. Y eso que el Apóstol no vió el video de marras.

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